Haitian en la industria automotriz es un secreto a voces.

Haitian-174La recesión del 2008 obligó al sector automotriz a buscar alternativas que maximizaran la utilización de los recursos, y es en donde, en procesos de inyección de plástico, Haitian fue una de las respuestas más categóricas. A pesar de vivir tiempos de crecimiento, Haitian ya se ha vuelto parte de la estrategia de competitividad de muchos en la industria automotriz.

Las grandes multinacionales del sector lo saben: Haitian es capaz de moldear piezas automotrices de los más altos estándares de exigencia con la mejor calidad. Las armadoras reconocen que cuando encuentran equipos Haitian en las plantas de sus proveedores Tier-1 y Tier-2, situación cada vez más común, cuentan con las mejores garantías de flujos continuos de producción.

Gracias a su capacidad para construir y entregar máquinas inyectoras de alto tonelaje en los tiempos más competitivos de la industria, Haitian contribuye con sus clientes para ganar proyectos a gran escala, algo que sólo el mayor fabricante de máquinas para inyección podría lograr.

Haitian construye cada equipo de acuerdo a la necesidad de cada cliente y proyecto: más de 200 opcionales distintos pueden ser instalados, de tal forma que el cliente recibe máquinas hechas a sus propios estándares, e invierte únicamente en las funciones que va a utilizar. Sobre solicitud, cualquier equipo puede ser fabricado con estándar de certificación europeo (CE) o americano (UL), mercados en donde Haitian tiene una importante presencia.

Cuando hablamos del requerimiento de servicio post-venta, la palabra “automotriz” lo dice todo: tiempos de respuesta inmediatos y refacciones disponibles 24/7 son la norma. Haitian en México refrenda su compromiso con la industria elevando sus procedimientos de atención post-venta a este estándar.

Automotrices japonesas, americanas, europeas y mexicanas, hoy confían en Haitian. Algunas lo hacen por primera vez, y otras satisfechas con el resultado, repiten todos los años, pues en muchos casos Haitian se convirtió en su proveedor “estándar”. Cada vez pareciera más difícil encontrar un vehículo hecho en México que no cuente con partes fabricadas con una máquina inyectora Haitian.